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[«La IA falla en los diagnósticos médicos en más del 80% de los casos»,»Vídeo. ¿Una nueva herramienta para acelerar el diagnóstico de melanoma?»]

La inteligencia artificial generativa ha experimentado avances vertiginosos, pero un reciente estudio liderado por la red hospitalaria Mass General Brigham advierte sobre los peligros de confiar en ella para el diagnóstico médico. A pesar de su capacidad para procesar grandes volúmenes de datos, los modelos actuales aún carecen del razonamiento clínico necesario para identificar patologías en sus etapas iniciales.

El abismo entre el diagnóstico final y el razonamiento clínico

La investigación, publicada en JAMA Network Open, puso a prueba 21 modelos de lenguaje (LLM) utilizando una herramienta denominada PrIME-LLM. El estudio simuló casos clínicos reales proporcionando información de forma gradual a sistemas como Claude, DeepSeek, Gemini, GPT y Grok. Los resultados fueron contundentes: aunque los modelos alcanzan una precisión aceptable cuando cuentan con toda la información, fallan en más del 80% de los casos al intentar elaborar un diagnóstico diferencial.

Para Marc Succi, coautor del estudio, este error es fundamental. «La IA todavía no es capaz de reproducir el diagnóstico diferencial, que es esencial para el razonamiento clínico y lo que podríamos considerar el arte de la medicina», explica. Este proceso, que consiste en distinguir una enfermedad de otras con síntomas similares, sigue siendo el principal obstáculo para que estas herramientas sean seguras en entornos hospitalarios.

La trampa de los datos incompletos

El estudio subraya que los modelos de lenguaje tienden a comportarse como estudiantes ante un examen: son brillantes cuando tienen todos los datos sobre la mesa, pero se pierden ante la incertidumbre inicial. Según Arya Rao, coautora del trabajo, los LLM sufren cuando se enfrentan a un «caso abierto» donde la información es escasa, tal como ocurre en una consulta médica real.

Aunque la precisión mejora cuando se introducen resultados de laboratorio y pruebas de imagen, los expertos coinciden en que no es suficiente. Modelos de última generación, como GPT-5 o Gemini 3.0, aunque se sitúan a la vanguardia, siguen necesitando una supervisión humana estricta.

¿Es seguro el uso de la IA en la salud?

La conclusión de la comunidad médica es unánime: la inteligencia artificial es una tecnología prometedora, pero el juicio clínico humano es irreemplazable. La recomendación para los pacientes es clara: los chatbots no deben utilizarse como sustitutos del criterio médico. Ante cualquier síntoma o preocupación, la consulta con un profesional sanitario sigue siendo el único camino seguro y garantizado.